Hoy hago saber algunas historias urbanas, muchas del recuerdo, otras como resultado de aquellas ocurrencias de esos malos momentos o "infames roces sociales" dentro del entorno amical. Situaciones como el degrado social, la subestimación, el descrédito hacia nuestra labor, el menosprecio hacia nuestra persona, la antipatía, la desaprobación hacia nuestros proyectos o el desaire a nuestras aspiraciones que quebrantan muchas veces las ganas, obstruyendo la libre idealización de aquel primer gran paso. Frases limitadoras, muy típica de personas aguafiestas. No hay peor cosa que cuando te tratan de persuadir para realizar una determinada acción en detrimento de tus aspiraciones. Al parecer para éstos individuos todo motivo de superación y emprendimiento resultaría ser caro, difícil y riesgoso.
En mi vida me he rodeado sin querer con muchos de ellos. Lo contradictorio de esta filosofía de vida, es decir, vivir salando los proyectos de vida de los demás, siniestro argumento de evidente antipatía o indolente comentario como ultraje social es hacer alusión como por poner un ejemplo, que a determinada edad las personas deberían quedar atadas o inmóviles sin posibilidad alguna de actuar, esto por supuesto es un paradigma limitante.
Otras frases más individualizadas son las que se lanzan como dardos, hasta pareciera que salieran de lo más profundo de sus almas, algunas veces sin querer. Pero las hay también de muy mala intención como pequeños petardos, "actos fallidos" se hacen llamar (lo que muy en el fondo se pensó, pero no se quiso decir, pero se dijo)
Fecha inicial de publicación, 23 de marzo del 2008
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada