Mi distrito un distrito de contrastes, donde un metro más acá o un metro más allá hace la diferencia. Usted puede elegir vivir en un sector que considera muy tranquilo y despoblado sin saber que años después la vivienda colindante a la suya dará posada u hospedaje a un grupo de caprichosas y fustigadoras damas, neurasténicas e hipocondríacas señoras con sensación de malestar, dolor de cabeza o fastidio, viejas chismosas, noveleras, acusonas y delatoras, intermediarias y desacreditadoras, arribistas, alcahuetas y/o lunáticas mujeres, también muy bandidas, "precoses señoras" y malhumoradas señoritas, aprendices en el arte del chisme, y otras más experimentadas, curtidas y hábiles mujeres, veteranas dentro del oficio de la murmuración, la habladuría, el comadreo, la patraña y sobre todo el lío y la intriga, desequilibradas mentales artistas en generarce cefalea, migraña o jaqueca. Atormentando constantemente por asuntos irrisorios, exiguos y triviales, cual caldo de cultivo, rumor o enrredo, tema de conversación o comidilla canallesca del próximo encuentro de "viejas chismosas" del fin de semana. Pero vaya uno a saber que vil motivaciones tienen, argumento descabellado de comadre doméstica.
Podemos permanecer ignorando por completo muchas veces las sandeces, vilipendios, ultrajes, escarnios e improperios, disparatadas ridiculeces, desprovistas de credibilidad que allí las veinticuatro horas del día; comadres y consuegras, "uña y mugre", melodramática inquilina, adolescente resentida, teatrera vecina, malhabladas entenadas, neuróticas nietas, paranoicas tías y lunáticas sobrinas, avivadas cual villanos hampones y bravucones, comentan y propalan de la manera más vil contra uno y contra cualquiera de los que le rodean.
Pero todo esto, no hace más que confirmarnos lo que nuestro bien acertado y equilibrado sentido común nos había sugerido. "...A veces basta con brillar un poco, sólo un poco nada más, para ser víctima de las grandísimas viejas chismosas..."
Podemos permanecer ignorando por completo muchas veces las sandeces, vilipendios, ultrajes, escarnios e improperios, disparatadas ridiculeces, desprovistas de credibilidad que allí las veinticuatro horas del día; comadres y consuegras, "uña y mugre", melodramática inquilina, adolescente resentida, teatrera vecina, malhabladas entenadas, neuróticas nietas, paranoicas tías y lunáticas sobrinas, avivadas cual villanos hampones y bravucones, comentan y propalan de la manera más vil contra uno y contra cualquiera de los que le rodean.
Pero todo esto, no hace más que confirmarnos lo que nuestro bien acertado y equilibrado sentido común nos había sugerido. "...A veces basta con brillar un poco, sólo un poco nada más, para ser víctima de las grandísimas viejas chismosas..."
Fecha inicial de publicación, 23 de febrero del 2008
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