jueves 3 de junio de 2010

Cinismo femenino, hipócrita actitud de una amistad poco sincera

El cinismo femenino resulta muchas veces conmovedor. Habrá notado usted que luego de un careo frente a frente con una señora, señorita o no tan señorita, vieja chismosa o aprendíz de chismosa, es decir aquella inevitable confrontación, como esclarecimiento de las cosas, ligero y necesario enfrentamiento en este caso y para este ejemplo con una dama madura o inmadura adolescente, ocurren reacciones de impaciencia por parte de la interrogada, (es que no se lo esperaban), es allí dónde éstas mujeres son presa de la desesperación (acorralamiento) ante tan inesperado cotejo de información. Movimientos involuntarios como rascarse la cabeza (...), taparse la boca (calumniadoras), menudos tics (maniáticas), que van variando desde una postura de actitud cerrada de brazos cruzados (tercas), hasta otra desafiante de manos a la cintura (achoradas), expresiva y notoria inflexión o desenvoltura, cualidad dramática de exclusividad femenina.

Otra común expresión, muy frecuente muestra de cinismo, pantomima, ademán o gesticulación es por ejemplo el cerrar parcialmente los ojos (achinarlos) abrir ligeramente la boca dejando caer el mentón en cámara lenta y simultáneamente mover la cabeza lentamente de derecha a izquierda y viceversa (como seguramente lo estás haciendo en este momento), conjeturando una afirmación negativa como por ejemplo:

-“¡...Yo no he hablado mal de...! (...tal persona...)"-

Reacción involuntaria que representa un claro signo de cinismo femenino, reveladora señal de una hipócrita actitud de una amistad poco sincera. De igual manera cuando éstas mismas mujeres sueltan un poco creíble:

-“¿Quién yooo...?”-

Uno sabe, inmediatamente (en el acto) el descaro que por lo mismo se hace evidente. Y como llego a esta conclusión, pues muy fácil, no se trata de ningún interrogatorio ni nada por el estilo. Como se puede apreciar, uno puede tener mil y un recursos para detectar la mentira, a una o varias personas y no se trata de ningún interrogatorio forzado, solo es cuestión de un acertado sentido común. Pero debemos agregar que para poner en práctica aquella maniobra se debe gozar de una muy buena salud mental y sobre todo estar libre de prejuicios, "prejuicios" que podrían interferir en nuestras conclusiones, de eso si hay que cuidarse.


Fecha inicial de publicación, 21 de abril del 2008

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